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Rodrigo Parra, concejal del PSOE en Rivas

Rodrigo Parra, concejal del PSOE en Rivas (©Planeta Rivas)

Rodrigo Parra (Madrid, 1985) es el portavoz adjunto del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. Este ripense, licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y máster en Comunicación y Liderazgo Político, cierra este miércoles el ciclo de entrevistas sobre urbanismo y modelo de ciudad en Planeta Rivas y desgrana la posición de su partido sobre la conexión con la M-50, el desarrollo norte de la ciudad o el modelo de transporte público, entre otros asuntos.

¿Rivas es sostenible?

Es difícilmente sostenible con el modelo de ordenación urbana y desarrollo que tenemos. Necesitamos un modelo que apueste por que los ingresos municipales no pasen casi en exclusiva por el IBI, sino también por el impuesto de actividades económicas, que son ingresos recurrentes, y no depender tanto de la venta de suelo, que es un recurso que se va acabando y que es un ingreso extraordinario en el que se ha basado el crecimiento de Rivas en los últimos 15 o 20 años. Por ejemplo, en Rivas Vaciamadrid, lo que se recauda por IAE es menos de la mitad de lo que se recauda en Arganda, que tiene la mitad de población que Rivas. Eso, evidentemente, lastra el futuro y la sostenibilidad de Rivas.

Hay planes de revitalización económica como el polígono norte, el plan Rivas 2020… ¿Cree que esta apuesta va por el buen camino?
Evidentemente, es una apuesta interesante apostar por Rivas como eje y motor del Sureste en el desarrollo económico, pero esto tiene que seguir dando sus frutos y no será la solución definitiva. Hemos tenido buenas noticias en los últimos años, como la instalación de Sediasa o de algunas otras medianas o grandes empresas, pero sigue habiendo mucho suelo industrial que no se ha desarrollado y el polígono Santa Ana, en muchas ocasiones, languidece porque necesita un plan de reforma importante. Y, sobre el desarrollo del polígono norte, hay mucho que hablar porque su desarrollo va a ser difícil y el espacio que hay reservado tampoco es que sea para grandes empresas o mucha actividad económica. Es un pequeño polígono industrial que tampoco va a aportar mucha actividad económica a la ciudad.

En el aspecto medioambiental, la sostenibilidad pasa por la recogida de residuos, que en Rivas es muy cara por su trama urbana.
Rivas es un ejemplo claro de ciudad que comparte un espacio ambiental, el Parque Regional del Sureste, que copa gran parte del término municipal, lo cual no nos permite crecer y tener un desarrollo urbanístico completo en toda la ciudad, pero nos permite vivir e interactuar con el entorno ambiental. En lo que se refiere al modelo de residuos, en Rivas, si no recuerdo mal, son 400 kilómetros de trama urbana, mucha de ella de chalet unifamiliar, por lo que no es barato recoger todos los residuos de la forma en que estamos acostumbrados. Si a eso le sumamos que, hoy por hoy, los trabajadores de Rivamadrid tienen que hacer dos horas para llevar la basura al vertedero de Alcalá de Henares, teniendo Valdemingómez a 5 minutos, todo eso redunda en dificultades de gestión, infraestructura y recogida de residuos. Aparte de eso, podríamos hablar del modelo de residuos cero, que hay que implementar, o la planta de tratamiento de residuos de Rivamadrid, sobre la que nosotros tenemos serias dudas. Y, sin duda, el gran problema de las ciudades del siglo XXI va a ser el de los residuos.

¿Ustedes abogan por revisar el Plan General de Ordenación Urbana en vigor?
Los planes generales de ordenación urbana de Rivas han sido promovidos por concejales socialistas: en el año 1991 por Pablo Font, y en 2003 por Ceferino Resta, en gobiernos de coalición con Izquierda Unida, y nos sentimos plenamente comprometidos con ellos. Pero, de 2003 a 2017, hay una realidad distinta en Rivas y los criterios van cambiando y, por lo tanto, es imprescindible modificar el plan general de ordenación urbana para compactar la ciudad y para los desarrollos que quedan pendientes, como el Desarrollo Norte y el espacio que queda entre el auditorio Miguel Ríos y el casco urbano en la parte de atrás de Rivas.

¿Rivas tiene dotaciones suficientes para atender a su población, en constante crecimiento?
A Rivas le faltan, sin duda, infraestructuras, sobre todo de la Comunidad de Madrid y del Estado. Le faltan juzgados, instituto de la Seguridad Social, Hacienda, oficina de empleo (que va a venir con el pacto de la Cañada en los próximos meses), centros de salud y colegios e institutos, por supuesto. Infraestructuras municipales, en asuntos deportivos, también, como la ciudad deportiva del barrio de La Luna y el Cristo de Rivas. También nos faltan infraestructuras que hagan ciudad. Al fin y al cabo, el modelo de crecimiento ha sido de manzanas cerradas, que es lo que se ha impuesto en los desarrollos urbanísticos, y parco en modelos de convivencia. Para eso, la Empresa Municipal de la Vivienda debe jugar un papel fundamental.

Ahora mismo, se están aprobando estudios de detalle de parcelas que provocan intensos debates en los plenos, en los que ustedes toman parte. ¿Cuál es su postura al respecto?
Cada parcela es un mundo y nosotros venimos reclamando desde el inicio de la legislatura una mesa de diálogo entre los partidos políticos, los promotores urbanísticos y la ciudadanía para hablar de cómo se tiene que desarrollar la ciudad. Ir parcela a parcela no nos deja ver el bosque del desarrollo urbanístico que necesita Rivas. Y, además, en algunas parcelas se han hecho barbaridades que, a nuestro juicio, se van a ver cuando se construyan. Por ejemplo, en el Desarrollo Norte, hay una parcela que va del Hipatia a la calle Océano Atlántico que eso iba a ser un espacio de chalés y que, por dos modificaciones en pleno, una de ellas se convirtió en pisos, lo que va a suponer dejar una ‘isla de chalés’ y, encima, no se ha pensado en modificar viales. Por tanto, si entra más densidad de población, el atasco está asegurado en el futuro, sobre todo si tampoco se modifica el desarrollo del desdoblamiento de M-823 y la conexión de la M-50 que, sin duda, es imprescindible para el desarrollo de nuestra ciudad.

Rodrigo Parra

Rodrigo Parra (©Planeta Rivas)

La conexión a la M-50 la llevó el Grupo Socialista al Congreso, con el apoyo de Unidos Podemos y otros grupos, para su inclusión en los presupuestos para este año y fue tumbada en la comisión de Fomento por PP y Ciudadanos. ¿Qué opina de esto?
No solo se tumbó, porque eso habría conllevado un debate; es que el PP y Ciudadanos vetaron el debate. Mientras aquí en Rivas dicen una cosa, en el Congreso hacen otra, lo cual no es sorprendente pero sí relevante. Venimos reclamando el enlace con la M-50 desde 1999. En Rivas se creó una plataforma por esa conexión. Es verdad que no se pudo hacer cuando se incluyó en 2008 en los Presupuestos Generales del Estado porque sobrevino una crisis, pero, a día de hoy, Rivas es la única ciudad que linda con la M-50 que no tiene conexión, con 85.000 habitantes, con el bloqueo del Desarrollo Norte y con atascos continuos que todos los días vemos en la avenida de Los Almendros de salida a la A-3. La situación va a ser cada vez más insostenible. Más si cabe si se siguen desarrollando pisos en la zona norte, porque la salida natural es hacia la M-50. Ahí es importante que Madrid hable con Rivas para buscar una solución de desbloqueo de los desarrollos de Ahijones y Berrocales, porque eso permitirá desbloquear esa zona. Madrid tiene un debate intenso sobre cómo se han de desarrollar esos barrios. Para Rivas es importante sumar el pacto de la Cañada Real, que forma parte intrínseca de parte de esta conexión. Una conexión que no es fácil técnicamente pero que el estudio ya está hecho, y que el Ministerio debería empezar a desbloquear, pues es uno de los actores principales de todo este debate.

¿Es Fomento quien debe hacer la conexión?
Fomento, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Rivas son las tres administraciones que se tienen que poner de acuerdo para hacer la conexión. Rivas no puede asumir una conexión de ocho millones de euros, que es lo mínimo para garantizar la entrada y salida a la zona norte de la ciudad, por el eje de O’Donnell. Pero para administraciones más grandes, como la Comunidad de Madrid, que tiene que asegurar que los madrileños tengamos ese desarrollo; y el Ministerio de Fomento, que es el propietario de la M-50 y que se hace el sordo ante esta reivindicación, no es tanto.

Entonces, ¿quién tiene que pagarla?
Probablemente la tengan que pagar las tres administraciones y el dinero salga, también, de los beneficios que se obtengan de los desarrollos urbanísticos. Ellos son los primeros interesados y están dispuestos a colaborar. Hubo un acuerdo en su momento, pero es verdad que, en este caso, Los Ahijones representa cerca de 100.000 personas: será otro Rivas al otro lado de la M-50. Eso genera, evidentemente, un dinero más que de sobra para pagar esa conexión que va a ser imprescindible para ellos y para nosotros. Hay que desbloquearlo, hay que sentarse y aportar cada uno nuestro granito de arena, incluido Rivas.

¿Qué planes haría el PSOE para el barrio de la Luna? En esa zona había un ordenamiento previsto, que va a verse modificado por varios factores, como el cambio de lindes con Madrid.
Es natural que sea la M-50, y no una línea como la Cañada Real que hace muy difícil la lógica de cuál es la frontera, la linde con Madrid. En esa zona hay una parcela donde se ha planeado parcela un cementerio, el hospital del Sureste y una planta de residuos, y ahora la perderemos, pero la ganaremos con la parte de Cañada Real que va desde la A-3 por Covibar, la parte de atrás de la Casa de Asociaciones y Covibar II. Sin embargo, ahí es difícil desarrollar espacios dotacionales. Sobre el barrio de La Luna y su ordenación, nosotros sí podemos estar de acuerdo en que el polígono norte salga del triángulo que va desde el barrio de La Luna y la M-50, y se pase a la zona Norte, siempre y cuando haya un plan de desarrollo, porque no es un espacio muy grande para un polígono industrial. Y este plan solo se va a poder desarrollar si se construye ese acceso a la M-50; ninguna empresa grande o mediana se va a ir ahí si no tiene una salida a una vía rápida, como la M-50. En el espacio que quedaría, habría que hacer un desarrollo urbanístico. Nuestra impresión es que el gobierno municipal ya tiene más que hablado con los desarrollos urbanísticos, aunque no lo quiera hablar con los grupos municipales de la oposición, el desbloqueo del actual barrio de La Luna para hacer un bulevar similar en la otra zona. Le pedimos al Gobierno que se sienten y lo hablemos, que los vecinos sepan las modificaciones que van a tener porque tienen legítimo derecho a tenerlo, en tanto que ellos compraron su casa en una zona y ahora se les ve modificado el entorno en el que van a vivir. No se puede ir pleno a pleno, modificación parcial a modificación parcial, y que los vecinos se encuentren con un entorno distinto al que esperaban, sin haberles consultado. Si nos vanagloriamos de transparencia y participación ciudadana, hay que demostrarlo día a día. Lo hablábamos el otro día en el pleno: el urbanismo y la ordenación del territorio es donde se plasman las políticas municipales. Desgraciadamente, parece que todavía oímos hablar de ladrillo, de comisiones y no de hacer ciudad.

Se está pidiendo un instituto en la zona Centro. ¿Qué más hace falta allí?
En el entorno de la avenida de Aurelio Álvarez, ya prácticamente todas las parcelas están vendidas. Ahí va a haber un problema dotacional, pues falta el instituto que, sí o sí, vamos a necesitar en esa zona, y hay pocas parcelas y no muy grandes para albergarlo. Los viales son más grandes allí, el espacio del Miguel Ríos está infrautilizado y nosotros apostamos porque haya un plan real de explotación de ese espacio, con las dificultades que tiene, porque con el concierto de Aerosmith el atasco fue monumental. Ahí entendemos que debe haber unos planes de evacuación y ordenación para agilizar la salida. Los que vinieron al concierto debieron de tener una experiencia muy positiva al entrar en Rivas, pero tardar hora y media para salir no debió de parecerles tan bien. En la zona Centro parece que va a haber más locales comerciales, lo que permite que se genere ciudad. Para ello, se necesita que el barrio se desarrolle y, sin duda, el instituto es clave por pura necesidad y crecimiento de la ciudad. Habrá que ver qué hacemos con los colegios, porque hay algunos que se están quedando vacíos y habrá que buscar su actualización. Una opción sería reconvertirlos en institutos, aunque es un proceso difícil.

¿De dónde se sacaría, entonces, espacio para los institutos?
Eso pasa por una reordenación del plan general. Nosotros planteábamos a los institutos y a la Comunidad de Madrid que determinados espacios municipales, como el CEFOR II, que está por el polígono industrial, se podrían reconvertir en alguna extensión de alguno de los institutos para implantar grados medios y superiores. Esa formación profesional tendría un espacio en plena zona industrial de empleo y desarrollo económico; es una opción interesante que puede aliviar de presión a los institutos.

¿Qué necesidades urbanísticas tienen barrios consolidados como Covibar o Pablo Iglesias?
Pablo Iglesias sufrió una remodelación hace pocos años. Nosotros teníamos algunos proyectos para el espacio de Copima, para que fuera un barrio adaptado a la nueva realidad de vecinos y vecinas, que ya tienen más edad. Y, por otro lado, en el barrio de Covibar, que es el espacio que más hace ciudad por la cantidad de sus espacios comerciales, seguir trabajando con el consejo rector de Covibar y las mancomunidades para que tenga un buen mantenimiento y, en la medida de lo posible, se puedan seguir abriendo espacios dotacionales. Evidentemente, eso no es fácil porque es un espacio muy consolidado.

¿Y el Casco Antiguo?
En el año 1999, nuestro programa electoral ya reclamaba una plaza pública de la ciudad en el casco urbano, en lo que era el antiguo consultorio, el frontón, etcétera, que también ligara con el Ayuntamiento y el salón de plenos de la calle del Grupo Escolar. Entendemos que es un espacio que se tiene que revitalizar, y tener atendidos a los vecinos y vecinas del casco que tienen otro modelo de casas y otras necesidades, que ahora ven que el centro de salud se va al Primero de Mayo y necesitan apoyo para trasladarse hasta allí. Ahí entendemos que el Ayuntamiento podría colaborar de forma fácil y rápida. El resto del Casco, dotacionalmente, ya tienen el polideportivo del Sureste, la Casa de Asociaciones y La Casa + Grande,

¿Se refiere a poner una línea de autobús urbano para conectar el Casco con el centro de salud?
Si no una línea de autobús urbano, sí, por lo menos, algún tipo de servicio para los vecinos más mayores del casco urbano con movilidad reducida y que no tienen familiares que les puedan ayudar a desplazarse. No hablamos de grandes autobuses, sino de microbuses, o incluso un servicio a demanda, algo que ya se ha implementado en otros municipios.

Rodrigo Parra

Rodrigo Parra (©Planeta Rivas)

Ustedes han sido muy críticos con el servicio de transporte público en Rivas.
En el último año y medio hemos tratado mucho sobre el TFM. Nos hemos reunido con Transportes, hemos hecho campaña, hemos incluso interpuesto una demanda a través de la Asociación General de Consumidores a TFM, y, si no hemos obtenido todo el fruto que queríamos, hemos conseguido que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento se dieran de una vez cuenta de la necesidad de mejora del TFM. El éxito es que ahora hay dos vagones más que han tardado inexplicablemente muchos años en llegar, mucho más de lo que nos habían prometido, y que hoy ya están medio puestos en marcha. Nosotros creemos que sigue siendo insuficiente y que el modelo de explotación sigue siendo inadecuado, pero poco a poco se va avanzando. El modelo de ciudad extensa hace que el sistema de autobuses se tenga que repensar, de tal manera que haya autobuses lanzadera que nos conecten con Madrid y recuperar esa línea urbana, que la puso un concejal socialista, para que, mejorándola, nos conecte como ciudad. Y habrá que repensar el modelo de autobuses que tenemos, que probablemente son demasiado grandes; la propia estructura, si debe ser circular o debe ser un gran 8 con un intercambiador en el centro que pueda conectar rápidamente las diferentes zonas; y habrá que explorar diferentes vías, incluida la del transporte a demanda, que se ha implementado en ciudades como Barcelona y está empezando a funcionar. En cuanto a la conexión con Madrid, debe ser rápida. Es verdad que es un tramo largo, sobre todo, entre Sáinz de Baranda y Puerta de Arganda y la conexión con Cercanías es difícil. Nosotros incluso llevamos al pleno que el Cercanías llegue a Rivas, o bien sustituirlo por TFM en un espacio y que nos conecte de otra forma a la ciudad de Madrid, a través del eje O’Donnell. Y también es verdad que la conexión en Puerta de Arganda no es la más apacible del mundo, ya que es un apeadero. Ahora, por fin, hemos pagado la deuda que teníamos con el Consorcio Regional de Transportes que venía lastrado por los últimos años de gobierno en solitario de Izquierda Unida y que impedía una negociación razonable con el Consorcio. Eso es lo que pasó con la línea urbana de la ciudad, que se vio reducida a algo mínimo, lo que ha redundado en que sea un milagro ver a alguien subido en este autobús naranja que no sirve absolutamente para nada y que tenemos dando vueltas en vacío, en vez de recuperar una gran línea o varias líneas urbanas.

Con este panorama, ¿están los ripenses condenados al uso del vehículo privado?
Tiene difícil solución. Hacemos un uso muy intensivo del vehículo privado porque, en realidad, no hay muchas más opciones. La configuración es la que es. Es difícil cambiar ese modelo, más si cabe cuando ya se ha construido. La alternativa es arrasar los chalés, que es algo que no tiene ningún sentido y que nadie plantea. Rivas sigue creciendo, la A-3 está cada día más colapsada, no tanto en la salida con la vía de servicio, pero la entrada a la ciudad por las tardes es una auténtica locura porque que la vía de servicio acabe en el kilómetro 13 y no se extienda hasta el Casco Antiguo hace que el embotellamiento sea enorme; más si cabe cuando hay dos grandes centros comerciales, además de medianas superficies, que tienen un gran volumen de clientes que se desplazan hasta aquí para hacer sus compras. Al final, el colapso es el que es. Nosotros planteábamos que hay que explorar de abrir más la vía de servicio para mejorar nuestra actividad. Bien es verdad que hay un parque regional, del que nos tenemos que sentir orgullosos, que dificulta esa ampliación de carriles.

Una ampliación que está demandando Arganda…
Sí, pero también es verdad que, cuantos más carriles abras, más coches entran. Estamos a favor de abrir esa vía de servicio, pero seguimos insistiendo en que haya una alternativa de transporte público eficiente. Hay que explorar todas las posibilidades y recursos para hacer compatible la sostenibilidad ambiental con la movilidad razonable y decente. Otro elemento importante que hemos explorado en el pleno es el modelo de vehículos eléctricos, a cuya realidad nos tenemos que adaptar, así como a vehículos autónomos que vamos a ver en no mucho tiempo. Además, es un buen nicho para atraer empresas.

Otras entrevistas sobre urbanismo en Rivas:

Beatriz Sobrino (Ciudadanos): “La salida de Rivas a la M-50 no era viable para este año”

José Riber (PP): “La salida a la M-50 debe hacerla el Ayuntamiento de Rivas”

Sira Rego: “Rivas solo será sostenible si se modifica el plan general vigente”

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