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Pedro del Cura, alcalde de Rivas-Vaciamadrid

Pedro del Cura, alcalde de Rivas (foto: Fernando Galán)

Pedro del Cura (Madrid, 1974) lleva desde mayo de 2014 al frente de la Alcaldía de Rivas Vaciamadrid, cargo al que accedió tras la dimisión del anterior regidor, José Masa, también de IU. Desde las elecciones de 2015, a las que concurrió como candidato de la coalición IU-Equo-Somos Rivas, gobierna la ciudad en minoría junto a los otros seis concejales de su grupo municipal. Del Cura estrena la sección de entrevistas de Planeta Rivas para hacer balance de su gestión a pocos meses del ecuador de la legislatura.

Rivas ha empezado el año en el epicentro de la actualidad por el asesinato de su vecina Matilde de Castro. ¿Qué falló?

El asesinato de Mati nos ha llegado especialmente al corazón porque es una vecina de toda la vida, pero hay que reflexionar siempre que se produce un crimen de violencia machista, sea donde sea, y mientras haya mujeres con órdenes de alejamiento o medidas de protección. Lo primero que hice fue juntar a los profesionales del Punto Municipal contra la Violencia de Género y de otros recursos que habían trabajado con ella y, efectivamente, el protocolo había funcionado. Después de la Junta Local de Seguridad, mi sensación es que el sistema a veces está demasiado enfocado en proteger a la víctima y no en hacer un seguimiento al perfil del agresor, y también dejar a la voluntad de la víctima, sin más valoraciones, las medidas de autoprotección que ella pueda adoptar. Lo siguiente será un debate en el Consejo de Mujer para garantizar que el sistema opera y, si no es así, buscar alternativas. En el momento que haya una víctima de violencia de género hay crear una red de apoyo tanto institucional como familiar, afectiva o relacional y de autoprotección, más allá de que la víctima decida si acepta o no la ayuda. Y luego hay personas con conductas violentas, algunas con antecedentes policiales, a las que hay que hacer seguimiento; no podemos presuponer que quien tiene una conducta violenta ya conocida vaya a responder ante un conflicto de pareja de manera pacífica y razonable, y hay pocos recursos para ello. Además, no se puede culpar a la víctima de su propio asesinato, como han hecho algunos. A Matilde hay que seguir protegiéndola como víctima incluso después de fallecida y aprender para que las otras 77 mujeres que tienen medidas de protección en nuestra ciudad no se sientan solas y tengan una ayuda efectiva. Ese es el reto que tenemos como sociedad, que se está abordando, porque hay muchas mujeres que están siendo protegidas, pero quedan muchas cosas por hacer. La resolución de conflictos y la masculinidad hay que trabajarlas desde pequeños, y ahí podemos hacer muchas cosas.

Pedro del Cura, alcalde de Rivas

Foto: Fernando Galán

Hace año y medio, usted decía que, hasta ese momento, las administraciones solo habían “mareado la perdiz” con la Cañada Real. Ahora parece que la situación ha cambiado. ¿Qué va a suponer el acuerdo sobre la Cañada para Rivas?

Rivas es la ciudad más afectada por el problema de la Cañada Real, fundamentalmente por lo que significa Valdemingómez, que, por decisión política, se ha convertido en los últimos 20 años en el sitio donde ubicar la incineradora, los vertederos ilegales, el tráfico de drogas, realojos de los núcleos chabolistas del extrarradio de la capital… Y ese modelo de gestión ha generado el mayor foco de exclusión social del sur de Europa. El Ayuntamiento de Rivas siempre ha atendido a las personas que viven en la zona que limita con el municipio, y alertado sobre lo que supone Valdemingómez, con repuntes de delitos y de daños a nuestra población, especialmente la de Covibar y, en menor medida, el Barrio de la Luna. Planteamos que eso tenía que tener una solución y no un maquillaje. Las medidas hasta ahora eran de carácter estético. Nosotros, aunque algunos nos acusaban de intolerantes, simplemente hablábamos de legalidad y, para cumplirla, la mayoría de las viviendas no podían estar allí. Planteamos que hubiera realojos en toda la Comunidad de Madrid; que hubiera un derecho a la vivienda, no a la propiedad, que se hiciera efectivo, pero evitando generar guetos en zonas donde no está previsto que haya viviendas. Ahora hay un consenso. Yo lamento que haya tardado tanto y que sea por la vía de los hechos. sobre todo por los vecinos de la Cañada, porque les han contado tantas cosas que entiendo que ahora no se crean nada. Pero, si vamos a las hemerotecas y vemos la posición de este Ayuntamiento, la mía y la de los anteriores alcaldes, al final el tiempo nos ha dado la razón. Ahora lo que hace falta es un acuerdo de todos para que la solución sea definitiva y trascender la legislatura. Eso no está reñido con los derechos de las personas de la Cañada a tener una vivienda digna. Además, la mayoría de los vecinos de la Cañada, de los que están en el entorno de Rivas, son trabajadores que sacan adelante a sus familias día a día, y no delincuentes.

¿Qué impacto tendrá ese acuerdo en la ciudad?

 A nosotros el acuerdo de la Cañada no solo nos permite hablar de desmontarla, sino de cómo cerramos la ciudad por el oeste, de la zona norte del Barrio de la Luna, del acceso a la M-50, de si vamos a hacer ahí una zona de parque lineal, algún tipo de vía de acceso… Vamos a permutar suelo con Madrid para que esa zona pase a ser de Rivas y la zona al otro lado de la M-50 pertenezca a la capital. Vamos a entablar un diálogo con Madrid sobre su crecimiento urbanístico, para que vaya acompasado con el nuestro. Además, Covibar y el Barrio de la Luna van a mejorar mucho. Covibar debe volver a ser ese barrio que nunca debió dejar de ser, una zona de referencia comercial, donde la gente convive en la calle y nadie tiene que salir pendiente de si le han roto el cristal del coche, estamos hablando con la cooperativa para que haya una plaza central; recuperar el barrio, en definitiva. La solución a la Cañada no tiene que verse solo como el fin de un suplicio por parte de los vecinos, sino como una oportunidad de mejorar Rivas.

¿Cuáles son los principales retos urbanísticos que afronta Rivas?

Rivas es una ciudad muy larga, tiene muchísima trama urbana, con tres grandes áreas: Rivas Centro, Este y Oeste, que coinciden con las entradas desde la A-3. Tenemos que garantizar que los recursos y servicios estén distribuidos, ya que Rivas se diseñó para que todo el mundo tuviera cerca servicios públicos y recursos, parques, colegios, centros comerciales… Así, hay que sacar a la gente de casa y que se vincule con su barrio, que se encuentre. Rivas no tiene una plaza central; es de los pocos municipios de Madrid que no crecieron en torno a su casco histórico, sino que primero estaba ese casco y después se hizo otra urbanización a varios kilómetros de distancia. El reto ahora es generar esas identidades de barrio, porque Rivas no va a tener una plaza central, pero sí tiene que tener varias ‘plazas’, que no tienen por qué ser plazas en el sentido estricto de la palabra, sino espacios de encuentro. Así, la futura plaza de Covibar serviría como lugar de convivencia en esa zona; el Barrio de la Luna a lo mejor no tendrá plaza, pero sí bulevares, zonas tipo ramblas donde se encuentren los vecinos; en Rivas Centro, vamos a abrir pronto la Biblioteca Central, que será además un lugar de encuentro sociocultural, y a tratar de dar más uso al recinto ferial; y el Casco tiene una plaza y estamos debatiendo con los vecinos varias posibilidades para remodelarlo. Yo estoy enamorado del Casco Antiguo; cuando voy allí me relajo. Hay que darle una vuelta y generar un espacio de encuentro en torno a él. Y debemos recuperar la zona deportiva del Parque Casagrande, que se quedó sin terminar por la crisis, hace dos legislaturas. Esos serían los elementos vertebradores de la ciudad, vinculados a lo comercial y al ocio, espacios donde los niños puedan jugar, los padres tomar algo, hacer deporte, etcétera, sin tener que coger el coche. A veces la gente se va a un centro comercial y no sabe que a cinco o diez minutos tiene pistas de barrio, comercios y espacios de encuentro con sus vecinos.

Pedro del Cura, alcalde de Rivas

Foto: Fernando Galán

La mayoría de los vecinos de Rivas son prácticamente recién llegados; la ciudad ha pasado de menos de 700 habitantes en 1981 a los casi 85.000 actuales. ¿Qué supone todo esto?

Nuestra ciudad tiene una ventaja para atender y tratar a los que vienen de fuera, y es que todo el mundo es de fuera. Hemos generado una cultura muy acogedora porque siempre están llegando vecinos nuevos y uno es ripense desde el mismo momento en que viene aquí, y queremos que lleguen en las mejores condiciones posibles. Además, cuantos más seamos, más cosas podremos conseguir, y esa cultura está en el ADN de Rivas; aquí no hay ‘ocho apellidos vascos’. Incluso damos facilidades de acceso a la vivienda a los que trabajan en Rivas para que se queden y monten aquí su proyecto de vida. Muchos vienen de otros municipios huyendo de la falta de servicios y de recursos, y valoran mucho lo que encuentran aquí. Otras ciudades ya están ‘hechas’, pero tenemos que combinar el debate de cómo queremos que los vecinos se interrelacionen en los barrios con el hecho de que se entreguen 400 viviendas y haya que construir un colegio nuevo, u otro centro de salud. Hay que pensar cómo podemos mejorar las relaciones en la ciudad, el urbanismo, el modelo de ciudad en transición, hacerla más sostenible, darle el contenido de ciudad educadora; aquí hay gente muy interesante y que puede aportar muchas cosas.

Ahora se está construyendo mucho en el Barrio Centro, en torno a la estación de Rivas Futura. ¿Hace falta allí otro colegio u otras dotaciones?

Aunque ahora se vea mucha grúa, en esa zona tenemos dos escuelas infantiles, tres institutos y cuatro colegios; la zona de influencia de esos centros educativos es más que razonable. Por número de población que vive y por las viviendas que se van a entregar tenía más necesidad de un colegio el Barrio de la Luna. Además, antes planificábamos las plazas escolares por barrios y eso ya no sirve, porque Rivas, en contra de lo que creo que debería ser, ahora es un área única. Y sin embargo el cuarto centro de salud, una vez conseguido el 1º de Mayo, tendría que ir en la zona norte y dar servicio al Barrio de la Luna y a la zona de los Almendros. También queremos un centro de especialidades para evitar desplazamientos al Hospital del Sureste, con todo lo que conlleva irse a otra ciudad para ciertas consultas en las que el 80% de los pacientes viven en Rivas. Sería mejor trasladar aquí a determinados especialistas cuya labor no requiera demasiado instrumental o algunas cirugías ambulatorias menores, para evitar desplazamientos y colapsar el hospital.

¿Se va a notar la llegada de los nuevos vecinos de la zona centro en el tráfico de la A-3? Ya hay atascos frecuentes entre los kilómetros 15 y 17.

Ese atasco tiene que ver con que la carretera pasa de tres carriles a dos. Estas cosas pasan mucho en Rivas: los recursos públicos son generosos hasta que llegan a nuestra ciudad, y acaban en otro sitio. Además, esa zona coincide con la entrada a la zona comercial del H2O. Ahora estamos trabajando con los propietarios del parque de medianas del H2O para hacer alguna remodelación en esa zona y reordenar un poco el tráfico.  Y, por último, si la única manera de acceder a Rivas es la A-3, ya tenemos el resto. Por eso la salida a la M-50 es clave, ya que quitaría mucho tráfico dentro de la ciudad y nos permitiría el acceso al eje de O’Donnell y a Corredor del Henares.

Desde las pasadas elecciones se habla de la posible entrada de Rivas Puede y el PSOE en el Gobierno de la ciudad. ¿En qué punto se encuentran las negociaciones?

Queremos llegar a un acuerdo político que abra la puerta a un acuerdo de Gobierno. Creo que eso es bueno para Rivas. El acuerdo político debería llegar sin problemas, y lo único que requiere es que las organizaciones hagan debates internos sobre qué posición van a adoptar. Ahí hay una voluntad de acuerdo y las coincidencias son mucho mayores que los desacuerdos, y a eso hay que agarrarse. Y en cuanto tengamos el acuerdo político, el acuerdo de gobierno será una realidad, porque si estamos de acuerdo en qué queremos hacer en esta ciudad ya no es tan importante quién está en una concejalía o en otra. Rivas tiene retos muy importantes que requieren la concurrencia de todos, también de las fuerzas que no estén en el gobierno. La filosofía no va a modificarse y trataremos de sacar adelante todo lo que pueda hacerse de manera colectiva: Rivas 2020, el plan para la Cañada… Las fuerzas de izquierdas tenemos la obligación de entendernos y ese es el mensaje que tenemos que lanzar a nuestros vecinos, pero también al resto de la comunidad; un mensaje de suma y no de conflicto o de división, aunque tengamos diferencias. Y ahí es donde vamos a ver quiénes están a la altura de la responsabilidad que se les ha asignado. Las relaciones son buenas.

Pedro del Cura, alcalde de Rivas

Foto: Fernando Galán

¿Quedó ya olvidado el conflicto que se generó a raíz del Pleno del mes de marzo?

Nosotros hablamos todos los días de política; en todos los Plenos acordamos mociones, pactamos los asuntos que llevamos allí, hay comisiones de seguimiento que siguen funcionando y participando… En dos años hemos tenido un desacuerdo que tuvo que ver con la aprobación del presupuesto y que generó un conflicto, pero todos supimos ver que debíamos seguir trabajando y entendiéndonos. Lo que vale es el día a día, el diálogo, el trabajo por el interés de la ciudad, independientemente de que en un momento dado podamos tener un conflicto. Tenemos una buena relación en lo personal, hay una sintonía en los temas fundamentales políticos, y lo que hay que hacer es ponerlo negro sobre blanco y llevarlo a nuestras respectivas asambleas a que lo sancionen, y ya está. Yo estoy deseándolo porque creo que será un cambio a mejor, y voy a poner en ello todos los esfuerzos posibles.

Después de la revisión catastral, el IBI va a congelarse o reducirse ligeramente este año para los vecinos. Eso va a suponer, según sus cálculos, que el Ayuntamiento va a dejar de ingresar 1,3 millones el año que viene por este concepto. ¿Cómo van a compensarlo?

Este año ya hemos conseguido que la Agencia Tributaria de Madrid no mienta y ese ranking que decía que en Rivas el IBI era el más caro ya no existe. Eso nos generaba mucha indefensión, porque ese dato se utilizaba con un interés político. La revisión catastral, que es responsabilidad del Catastro, no del Ayuntamiento, hace ahora una revisión a la baja, más cercana a la realidad, y, cuando baja el IBI, en una familia se puede notar muy poquito, pero en el conjunto de la riqueza colectiva que se genera en esta ciudad supone una merma. Estamos hablando de una ciudad en crecimiento donde se ha invertido muy poco en los últimos años por la crisis, con una trama urbana enorme muy cara de limpiar y mantener, y todo esto lo mantenemos los vecinos. Por eso hay que generar ingresos corrientes por otras vías. Los ingresos que vienen del urbanismo son efímeros: los ingresas en un momento dado, te pueden permitir hacer algún tipo de inversión, pero luego el mantenimiento lo tienes que pagar con fondo público. Por ejemplo, tú puedes construir un colegio, pero luego tienes que pagar al conserje, el mantenimiento, la luz o el agua, y son gastos corrientes para toda la vida. Por eso perseguimos la estrategia Rivas 2020, que se centra en generar actividad económica e ingresos y hacer sostenible esta ciudad, y tenemos tanto interés en desarrollar el polígono norte de Rivas, tener acceso a la M-50 y que vengan más empresas.

Pero esto no va a pasar a corto plazo, de cara a este presupuesto.

Por eso es muy importante no dormirnos en los laureles. Ahora podemos compensar una reducción de ingresos con las plusvalías urbanísticas, para no perder la calidad de vida de los vecinos y de los servicios públicos, pero a la vez debemos generar buenas condiciones para la inversión y la actividad económica en nuestra ciudad. Así, cuando las grúas se conviertan en vecinos con necesidades, tendremos una fuente de ingresos. Y esas cosas no se provocan por decreto de alcaldía; hay que estimularlas y poner en valor la ciudad. Hay que pasar de tener muchos vecinos y muy pocas empresas a albergar las suficientes empresas para que los vecinos puedan trabajar en la ciudad donde viven, generar puestos de trabajo y sostener los recursos públicos. Así, si viene una crisis y se acaban los ingresos que vienen de la actividad urbanística, evitamos lo que ha pasado en otras ciudades, como despidos de plantilla, privatizaciones de servicios y pérdida de calidad de vida. Nosotros mismos hemos pasado una época muy complicada: nos dicen que no se ha invertido en la ciudad, pero aquí había que hacer prácticamente magia para pagar las nóminas de los funcionarios y de los trabajadores de Rivamadrid. Por lo tanto, la necesidad de generar actividad económica en la ciudad y dinamizarla para nosotros es muy importante. Este es el reto, no del alcalde ni del gobierno, sino de toda la Corporación y de la ciudad. El debate del IBI es muy sencillo, es como una manta corta: si te tapas la cabeza dejas al aire los pies, y viceversa. Eso no lleva a ningún sitio a largo plazo.

Pedro del Cura, alcalde de Rivas

Foto: Fernando Galán

En los últimos meses están proliferando los vertidos ilegales en varias zonas limítrofes con Madrid, en torno a la A-3 y la M-50. Uno de ellos ardió en verano de 2015 causando graves problemas y, aunque Madrid ya intervino para solventarlo, los humos procedentes de quemas en la zona siguen siendo frecuentes. ¿Qué está haciendo el Ayuntamiento de Rivas para solucionarlo?

Cuando se produjo aquel incendio, planteamos que debía darse una solución a la Cañada,  que es un foco de impunidad y de deterioro de calidad de vida. Ese problema está solucionado parcialmente; ese vertedero ha sido cerrado por Madrid, pero mañana podrá arder cualquier otro. Y además, la franja de Cañada es como un globo: si presionas por un sitio, pierde el aire por otro. Si impedimos vertidos en una zona, se desplazan a otra. Por eso lo que estamos haciendo es mucha presión policial, coordinación con el SEPRONA, y si los vertidos se producen en zona de Madrid, es el Ayuntamiento de Madrid quien tendrá que actuar. Ahora estamos cerrando el protocolo conjunto de intervención de la Policía Municipal de Madrid y la de Rivas, porque no hay ningún vertido ilegal en la zona de Rivas, ya que aquí actuamos; todos los vertidos ilegales están en la zona de Madrid…

¿Pero acceden allí por Rivas?

No. Entran por el otro sitio, aunque en algunos casos luego salen por Rivas. Ese es otro debate: hay zonas que tenemos que cerrar, pero hay otras donde no se puede cortar el paso, porque tienen servidumbre. Cuando la Cañada se desmonte definitivamente, ese problema mejorará. Se han reducido muchísimo los incendios este verano porque hemos modificado algunos protocolos. Antes, si alguien quemaba el cobre, los bomberos le apagaban el incendio y tenía ya el cobre preparado para meterlo en una furgoneta y venderlo; ahora lo retiramos una vez sofocado el fuego. Y estamos haciendo un seguimiento mucho más exhaustivo para ir contra las empresas que identificamos que pueden haber originado el vertido. Así, desde el verano de 2015 a este, ha habido solo algunos fuegos, ya mucho más alejados, aunque, según como cambie el viento, nos afecta más o menos.

Aun así, sigue los humos siguen siendo un problema cotidiano que afecta sobre todo a los vecinos de Covibar y el Barrio de la Luna.

Pero, hasta que no se desmonte la Cañada, eso va a seguir siendo una realidad. Mientras siga habiendo una fábrica ilegal de neumáticos, un taller ilegal, etcétera, ahí va a haber un foco de impunidad. Y eso tiene que ver mucho con la calidad de vida. Yo creo que no hay que contar el número de delitos, porque la calidad de vida no tiene nada que ver con eso; tiene que ver también con la percepción subjetiva de la calidad de vida. Y si tú ves a toxicómanos pidiendo o una columna de humo que llega hasta tu casa y te impregna la ropa de olor a humo, sientes que tu calidad de vida está comprometida, aunque no te hayan robado o atracado o hayas visto amenazada tu integridad física o tus propiedades. La coordinación con Madrid es lenta, pero está siendo eficaz: ese vertedero llevaba ahí años, pero ya se está desmontando. Sin embargo, hay que seguir trabajando, porque puede haber una época en la que no pase absolutamente nada y, de repente, producirse tres incendios seguidos; pero se está funcionando de una manera mucho más eficaz. Y, según nuestros registros, este verano no ha tenido nada que ver con el anterior. Yo en esto soy optimista; me gustaría que la solución avanzara más deprisa, pero es el ritmo que lleva.

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